
La fantasía: "Alexa, hazme millonario/a"

Todos hemos visto la película. El protagonista le dice a su asistente de IA algo como "Necesito una tienda para vender mis productos", hay un montaje con música dramática de 8 segundos, y listo: página lista, catálogo cargado, pagos funcionando, envíos configurados y hasta el primer cliente comprando antes de que termine la escena.
Es una fantasía deliciosa. Y como toda buena fantasía, está construida con una pizca de verdad y una tonelada de edición de Hollywood.
La verdad es esta: hoy en día sí existen herramientas de IA que generan páginas web en minutos —constructores automáticos, plantillas con IA, generadores de texto e imágenes—. El problema no es que no existan. El problema es lo que se necesita alrededor de esa página para que sea, de verdad, una tienda que vende.
Una cosa es tener una página bonita. Otra muy distinta es tener una tienda funcional, segura, que cobre correctamente, que no se caiga el día del Buen Fin, y que aparezca en los primeros lugares, cuando alguien te busca en Google.













