El Coronavirus y nuestro bolsillo

Hoy en día, las noticias marchan a gran velocidad y tanto pueden llevarnos al enojo, al asombro o al miedo; tal es el caso del Coronavirus ya que las noticias acerca de este virus corren con una velocidad inclusive mayor a la propia epidemia y el resultado de estas muchas veces modifican nuestro estilo de vida, nos causan miedos y angustias llegando a afectar en el ámbito financiero y mercantil.

Esta enfermedad empezó afectando en primer lugar, al gigante asiático; hecho por el cual se corren los rumores de que habría una perdida comercial en la relación entre USA y China la cual se vería afectada por el paro de varias de sus plantas manufactureras.

Aunque si miramos el otro lado de la moneda, este escenario también podría abrir nuevos mercados ya que varias personas han empezado a poner en práctica una alternativa para no afectar su mercado, tal es el caso del fabricante chino de automóviles BYD quien comenzó a fabricar máscaras y desinfectantes, mientras que su competidor SAIC-GM-Wuling, una empresa conjunta entre General Motors con sede en Detroit y SAIC afincada en Shanghai, ha estado reacondicionando algunas de sus instalaciones para comenzar a producir máscaras faciales a gran escala, según EE Times.

Pero si tomamos en cuenta que este impacto no se da de forma emocional solamente, sino que por el contrario esta también afectando al mercado en sus productos y la adquisición de ellos, lo cual me hace recordar que hace apenas unos días las noticias daban a conocer que en la Ciudad de México ya se habían diagnosticado los primeros casos de coronavirus y lo primero que vi al día siguiente en mis redes sociales, fue la imagen de una lata de la Costeña, la cual es una marca mexicana dedicada al mercado de productos enlatados. Fue fundada en 1923 por Vicente López Recines.

La compañía se ha convertido en una marca importante dentro y fuera de México., bien pues esta lata estaba aislada frente a latas de marcas extranjeras y es que a veces se nos olvida que los mercados son irracionales y emocionales, cosa que afecta demasiado cuando se sabe que en ese lugar hay alguna epidemia, ya que las personas piensan que por el solo hecho de ser de ese lugar se van a contagiar con sus productos.

Por otra parte, hemos visto una gran histeria de la gente al grado de agotar en cuestión de horas muchos artículos desinfectantes, mascaras faciales y geles antibacteriales. Cosa que algunas personas vieron como oportunidad para aumentar precios aprovechándose de la situación y el miedo de la gente.

Es en este sentido, que no son solo quienes venden los productos son el primer motor del mercado, sino que somos también los consumidores lo que movemos sus hilos, creando la demanda del producto y teniendo la histeria y el miedo como la peor consejera en esta ocasión.
Esta es la razón por la que los mercados financieros, han reaccionado con pánico ante esta epidemia, provocando bajas históricas; quizá esto no quede más que como la primera marea o primer golpe y lo más importante es no seguir a quienes apuestan por la histeria y el miedo, ellos, a final de cuentas pagarán los precios de sus riesgos cuando todo pueda ser controlado, claro, siempre que colaboremos con tranquilidad escuchando a los que saben, es decir, a los expertos.

Y de que su bolsillo se vera afectado, no lo dude, pero ante estos factores externos, no queda más que prepararse, así que por el momento no gaste a menos de que se trate de una necesidad urgente.